Raúl Sendic: un vicepresidente uruguayo en el absoluto olvido

Fue electo vicepresidente de la República Oriental del Uruguay dentro del periodo del 1 de marzo de 2017 hasta el 13 de setiembre de 2017 cuando presentó su renuncia al cargo. Hijo de Raúl Sendic, líder histórico del MLN - Tupamaros, creció siendo hijo de un reconocido preso político, con su misma mirada y un semblante que impresiona cuando se comparan fotos del padre. Tuvo una carrera empresarial y política magistral antes de la caída. Una gran reputación y confianza sembrada en los votantes frenteamplistas cuando se acercaban las elecciones nacionales de 2014. Entre sus compañeros de carrera política también hubo un buen prestigio hacia su figura. Fue jerarca de ANCAP (Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Portland), primero como vicepresidente y desde el 2008 como presidente. Posterior a ese cargo, fue designado Ministro de Industria, Energia y Mineria en 2009. En los años siguientes, fue nombrado múltiples veces para la integración de la fórmula frenteamplista para los comicios de 2014. Y así mismo, fue el fundador de la Lista 711, liderada por el mismo y con la participación de nombres reconocidos dentro de la izquierda uruguaya del momento. Un nombre heredado y un prestigio positivo ganado que lo iban a enmarcar irreversiblemente de manera antagónica por el resto de sus días en la sociedad uruguaya e internacional, cuando en 2016 fue denunciado por la oposición política por utilización indebida de fondos económicos de ANCAP y por falsificación de un título universitario, específicamente por la Licenciatura en Genética Humana, expedido por la Universidad de La Habana (Cuba). Con respecto al título falso, se presentó una denuncia realizada por Gustavo Salle por "usurpación de título" que fue archivada por entenderse que no se configuraba delito alguno ya que no había sido expedido el título en cuestión. Con respecto a las acusaciones de utilización de tarjetas corporativas de ANCAP, fue investigado rigurosamente y se resolvió su procesamiento sin prisión para mayo de 2018, resuelto por la jueza especializada en crimen organizado Beatriz Larrieu. Sendic fue imputado por malversación o peculado, que refiere a personas que hacen utilización indebida y fraudulenta de bienes fondos o títulos públicos o privados. Según la resolución final, la causa quedó en "el delito de peculado por gastar 550.000 pesos uruguayos y 38.000 dólares con las tarjetas corporativas del ente público." El País (28 de mayo de 2028).
No solo culpable frente a la Justicia Penal, sus compañeros y adversarios políticos, si no además frente a la sociedad uruguaya que generó una aversión irremediable hacia la figura del político. Sendic pasó a ocupar cualquier conversación que le diera lugar a su nombre, acompañado de el desprecio y la culpabilidad por sus delitos con una hostilidad digna de quien mata a alguien, en un territorio uruguayo que se tardó más de 20 años en procesar con prisión por primera vez a un represor por crímenes de lesa humanidad luego de la Dictadura uruguaya. Sin duda alguna, Sendic fue el personaje político perfecto para lograr manchar la bandera frenteamplista y protagonizar un caluroso encuadre que la oposición se encargó de hacer arder en la mirada social. Raúl Sendic presenta su renuncia total a la actividad política en el año 2022, residiendo posteriormente fuera del país, en Paraguay desde 2023. En el año actual, en el mes de enero debido a una cuadro severo de salud, fue intervenido en el sanatorio Santa Julia de Paraguay, y luego traslado a la Médica Uruguaya en Uruguay en un vuelo sanitario realizado por la Fuerza Aérea Paraguaya. Raúl Sendic fue noticia por un dia, con un máximo de 3 días de mediatización de su situación de salud actual y su aterrizaje en tierras uruguayas. Nadie lo nombra, no hay políticos que avalen su permanencia en la memoria colectiva ni hay periodistas investigando su situación actual en el sanatorio de la Médica Uruguaya luego de 3 semanas de permanecer en el país. Tampoco creo que la Fuerza Aérea Uruguaya lo hubiera traslado de ser el caso. El encuadre perfecto: políticos que disfrazan su nombre de moral distinguida con el dedo que apunta al hijo mal nacido, una sociedad manipulable, un delito que siempre servirá de remate en debates de sobremesa y un hombre que se quedó solo, frente al ojo que todo lo ve.